Sí, los hombres pueden vivir físicamente sin sexo. El sexo no es una necesidad biológica para la supervivencia, pero sí afecta el equilibrio hormonal, el estado de ánimo y la dinámica social. El cuerpo sigue funcionando, pero la abstinencia prolongada produce cambios mensurables.
Los efectos de la abstinencia prolongada
La abstinencia sexual prolongada suele reducir la producción de testosterona, lo que puede provocar una disminución de la energía, la masa muscular y la motivación. La frecuencia de las erecciones espontáneas también disminuye, lo que puede afectar el flujo sanguíneo al tejido peneano a largo plazo.
Los efectos mentales también son visibles. Los niveles de dopamina y oxitocina se mantienen bajos, lo que significa que los hombres experimentan menos sentimientos de conexión y euforia. Esto puede llevar a un perfil emocional más plano, menor alivio del estrés y, en ocasiones, mayor irritabilidad. Sin embargo, la salud física se mantiene intacta siempre que se mantengan otros aspectos del bienestar, como el sueño, la nutrición y el ejercicio.
Cómo afecta el celibato a los hombres, tanto positiva como negativamente
Efectos positivos:
El celibato puede conducir a una mayor concentración, menos distracciones y mayor productividad. Algunos hombres experimentan un mayor autocontrol y paz interior porque desaparecen los estímulos sexuales y las expectativas de las interacciones sociales. También puede purificar las relaciones de motivos puramente físicos, creando conexiones emocionales más profundas.
Efectos negativos:
La ausencia de actividad sexual reduce la producción de endorfinas y oxitocina, lo que afecta negativamente el estado de ánimo. La falta de satisfacción sexual puede generar tensión, lo que en algunas personas genera frustración o un mayor nivel de estrés. Físicamente, la abstinencia prolongada puede reducir la función eréctil espontánea, dificultando la recuperación en etapas posteriores de la vida.
