Una mirada más profunda a esta técnica popular
Al retrasar repetidamente el clímax, entrenas tu cuerpo para mantener la excitación por más tiempo. Esto fortalece los músculos involucrados en el orgasmo, como los del suelo pélvico , y aumenta el flujo sanguíneo a la zona genital.
Explicación paso a paso y beneficios para los hombres.
- Empieza con la excitación: Estimúlate o pídele a tu pareja que te estimule hasta que estés cerca del orgasmo. Presta atención a señales como la respiración acelerada o una sensación de tensión.
- Pausa en el momento adecuado: Detén toda estimulación justo antes del clímax. Esto puede tardar entre 10 y 30 segundos, dependiendo de tu nivel de excitación.
- Respira y relájate: utiliza la respiración profunda para regular tu excitación y relajar tu cuerpo.
- Repite el proceso: aumenta la tensión de nuevo y haz otra pausa. Repite esto de 3 a 5 veces para aumentarla al máximo.
- Déjalo ir: Cuando estés listo, deja que llegue el orgasmo. La tensión que se acumula suele resultar en una experiencia más intensa.
- Orgasmos más fuertes: la tensión acumulada conduce a clímax más potentes y duraderos.
- Mejor control de la eyaculación: practicar el borde con regularidad le ayudará a reconocer y controlar su “punto de no retorno”, lo que puede reducir la eyaculación precoz.
- Mayor confianza en uno mismo: un mayor control sobre el clímax le brinda confianza en su desempeño sexual.
- Intimidad mejorada: en el sexo en pareja, el edging crea momentos más largos y de mayor conexión, que pueden fortalecer el vínculo con su pareja.
